PORQUE SÍ, PORQUE NO
A continuación, en una nueva entrega de nuestra sección “Porque sí… Porque no…”, daremos 5 razones por las que sí merece la pena estar en Navidad, y 5 razones por las que no merece la pena:Porque sí
1.- Porque la Navidad es una sensación maravillosa, en la que siempre estás con una sonrisa y sacas lo mejor de ti, pero sobre todo, porque pase lo que pase, nunca faltarán en tu casa, la bandeja de peladillas, luego nadie se las come, pero para tu madre es imprescindible.
2.- Porque ya lo sabemos todos, es tiempo de reunirse con la familia, de ver a tu primo el chico corretear por el salón con la salsa bechamel en las manos, de ver a tu tío Julián pegarse el pisto con el pedazo de coche que se ha comprado, a tu abuelo arrinconando al pavo en la cocina con el bastón que le ha regalado tu tío de Asturias… En fin, una bonita estampa navideña.
3.- La Navidad, tiempo de dar y recibir, tiempo de ofrecer sin más, en las que recibimos los regalos de Papá Noel y los Reyes Magos. Por tanto, hay algo más bonito que la cara de un niño con su primer: BARCO DE PLAYMOBIL. Su primera: COCINITA. Aunque, ya Papa Noel y los Reyes Magos, se lo podían currar aún más en los regalos, y traer por fin, las dichosas pilas que a la mañana siguiente hay que bajar al chino a comprarlas o quitárselas al mando de la televisión. Así, que estén más atentos al mensajito pequeño que dice: ¡PILAS NO INCLUIDAS!
4.- Porque la Navidad, es tiempo de villancicos, de roscones, de chocolate caliente… Es tiempo de escribir felicitaciones y de recibirlas aunque sean las de tu compañía de Móvil.
5.- Son tiempos de recibir cestas de Navidad, de cenas de empresa… Cenas de empresa en las que te partes de risa viendo a tu jefe imitar a chiquito de la calzada, con la corbata en la cabeza haciendo el último mohicano, o haciéndose el graciosillo con la camarera.
Porque No
1.- Precisamente porque hay que reunirse con la familia, volver a poner esa cara de gilipollas al ver que tu tía la de Albacete te ha vuelto a regalar un pijama. Volver a poner esa cara de incrédulo cuando tu tío el de Madrid, vuelve a contar ese chiste de borrachos con el que él solo se ríe. O volver a cenar esos aguacates rellenos que tanto odias y que cambiarías por un menú infantil en el McDonald.
2.- ¿Quién aguanta esos villancicos de los centros comerciales una y otra vez? “hacia Belén va una burra cargada de chocolate…” “yo me remendaba, yo me remendé, yo me eche un remiendo yo me lo quite…” “la Virgen se está peinando entre cortina y cortina…”
3.- Porque si no aguantas a tu jefe durante todo el año, para colmo tienes que irte de cena con él. Pero ahí no queda la cosa, sí para colmo lo odias en su puesto de trabajo, ¿cómo cojones vas aguantarlo cantando en el karaoke del pub? Y lo que es aún peor, ¡¡Cantando el aserejé!! ¡DIOS NOOOOOOOOOO!
4.- Porque, después de Navidad, llenitos de polvorones, de jamón, de peladillas, de aguacates rellenos, de gambas, carabineros,… ¡¡HAY QUE SUBIR LA CUESTA DE ENERO!! Que sí ya en educación física de pequeño te costaba un huevo saltar el potro, que no tenías más remedio que hacerte el remolón hasta el final de la cola e ir dejando paso a los demás para escaquearte, imagínate lo que te va costar subir dicha cuesta.
5.- Porque, ese buen rollo no hay quien se lo crea, estamos cansados de tanta melancolía, de tanto anuncio de perfumes, de tanto juguete, de tanto turrón… y sobre todo, del doble de Sylvester Stallone en el anuncio de Media Markt. Por favor, llévenselo y que vuelva el calvo de la Lotería.
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