Humor, cosecha 89-90

"¡¡¡Poner la cabeza donde los pies y los pies donde la cabeza!!! Efectivamente, invento de verano para evitar el calor" FRASE DE LA SEMANA

miércoles 5 de mayo de 2010

EL LOCO DEL MONÓLOGO


Si, seguramente que cuando lean este monologo dirán: “puff otro monólogo sobre los hombres y las mujeres”, “pero si ese tema ya está requeté mascado y tratado”, “no me vas a contar nada nuevo”…, pues no. Los hombres y las mujeres son totalmente distintos en todo claro está, ¿pero qué es lo que diferencia al hombre de la mujer hoy en día?, un peine señores, sí sí, un peine. El peine acompaña toda la vida a la mujer, que si el primer regalo de reyes es una cajita con sus pinturas, pintauñas, su peinecito…que después de almorzar vas tú con tu revistita al cuarto de baño a “peinarte”, y te encuentras a tu hermana delante del espejo pintorreada que parece el malo de Batman, y tú, ¡¡Ostias!! Después, cuando es más mayorcita tiene su cuarto que parece el camerino de Madonna, pintalabios, pinturas, el cajón lleno de peines…que ya entras en su cuarto con la intención de ver lo que está haciendo tu hermana con las amigas, bueno en el caso que te deje entrar, porque yo conozco colegas que se han jugado la vida con tal de ver a las amigas de su hermana probándose sujetadores, y no es broma. Bueno en el caso de que entres, ¿cuál es la estampa que te encuentras?, tata tachan, (para los más efusivos clarines y timbales), sí sí, ya sé que hubiera estado muy bien encontrarte a todas cambiándose y ver alguna que otra teta, pero no, lo que te encuentras es a tu hermana y a sus amigas peinando las extensiones. Bien, centremosno en los hombres, ¿Hasta cuándo precisa un hombre el peine?, ya ya sé que pensáis que hasta que dejen de “peinarse” con las revistitas, pero no, un hombre necesita el peine hasta la comunión, sí sí, hasta la comunión, que te peina tu madre la noche antes para ganar tiempo, con tu flequillito curvado, tu rayita al lado, que llega tu abuela: ¡hay mi niño que mono es coño!, cuando pasa la comunión le pegas dos patas al peine, ¿y con qué se peina el hombre?, pues con lo mismo que se han ido “peinando” estos años atrás de revistitas, con la mano.

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