El RINCÓN DEL DESESPERAO

Hola corazones, sí, ya se que ha sonado un poquito a Anne Igartiburu, pero bueno era la forma más sencilla de empezar, como todos sabéis se acerca el día de San Valentín, o también vulgarmente conocido como: Día de los enamorados, día de los tortolitos, día de los enchochaos, día de hacer el gilipollas la tarde antes por todos los Corte inglés buscando ese regalo que después ella te dirá: ¿Anda hijo que cada vez eres menos original?, pero bueno para ti un ramo de flores es todo un detallazo, pero quizás influya el hecho de que los últimos 2 años llevas regalándole el mismo ramo de flores.
Pero bueno por lo menos algo es algo, peor es el caso de que ella te diga: ¿A qué no sabes que día es hoy?, y tú te quedas con la misma cara que se te quedó cuando viste el regalo de tu tía en tu octavo (quien dice octavo, puede decir nueve o diez, el dato puede variar según la interpretación de la persona) cumpleaños: un magnifico chándal, que ella te suelta eso de: “Mira te lo he comprado como el de tu primo para que vayáis los dos iguales, uy que monos”. Cuando ella te suelta la pregunta de ¿a qué no sabes que día es hoy?, se te pasan miles de cosas por la cabeza como: (¿su día?, ¿haremos una semana juntos?, imposible porque ya llevamos más de dos años, ¿juega el atleti?, tampoco es lunes…) y acabas diciendo eso de: “eee eee eeem ¡sí!, hoy es…¿qué día es hoy?” y ella eso otro de: “Que fuerte, no sabes que día es hoy, oye que yo llevo desde las 7 de la mañana levantada para hacerte un bizcocho con forma de corazoncito y mi abuela llleva la pobre dos meses haciéndote un jersey que ponga: Te quiero mi gordi ¿y tú no sabes ni el día que es hoy…?” Y suelta eso otro de: “Ya veo que no me quieres, a veces, pienso que esta relación no tiene sentido, será mejor que lo dejemos por un tiempo”
En fin, que los días de san Valentín pueden acabar muy bien, o pueden acabar muy mal, más vale que vayas señalando el día 14 en tu calendario si no quieres despedirte de esas famosísimas escenas: escena 1: “cuelga tu, no cuelga tu, no cuelga tu…vale a la de tres colgamos los dos…una…dos…y tres, no has colgado tonti”. Escena 2: “Mira un fotomatón, ¿nos hacemos una fotito juntos para tenerla en la cartera?”. Escena 3: “Vamos a escribir nuestros nombres en la orilla cari”…
Tantas y tantas escenas entrañables, en definitiva, más vale que te gastes el dinero en un buen regalo porque el osito de peluche con el corazón en las manos ya no vale.
Pero bueno por lo menos algo es algo, peor es el caso de que ella te diga: ¿A qué no sabes que día es hoy?, y tú te quedas con la misma cara que se te quedó cuando viste el regalo de tu tía en tu octavo (quien dice octavo, puede decir nueve o diez, el dato puede variar según la interpretación de la persona) cumpleaños: un magnifico chándal, que ella te suelta eso de: “Mira te lo he comprado como el de tu primo para que vayáis los dos iguales, uy que monos”. Cuando ella te suelta la pregunta de ¿a qué no sabes que día es hoy?, se te pasan miles de cosas por la cabeza como: (¿su día?, ¿haremos una semana juntos?, imposible porque ya llevamos más de dos años, ¿juega el atleti?, tampoco es lunes…) y acabas diciendo eso de: “eee eee eeem ¡sí!, hoy es…¿qué día es hoy?” y ella eso otro de: “Que fuerte, no sabes que día es hoy, oye que yo llevo desde las 7 de la mañana levantada para hacerte un bizcocho con forma de corazoncito y mi abuela llleva la pobre dos meses haciéndote un jersey que ponga: Te quiero mi gordi ¿y tú no sabes ni el día que es hoy…?” Y suelta eso otro de: “Ya veo que no me quieres, a veces, pienso que esta relación no tiene sentido, será mejor que lo dejemos por un tiempo”
En fin, que los días de san Valentín pueden acabar muy bien, o pueden acabar muy mal, más vale que vayas señalando el día 14 en tu calendario si no quieres despedirte de esas famosísimas escenas: escena 1: “cuelga tu, no cuelga tu, no cuelga tu…vale a la de tres colgamos los dos…una…dos…y tres, no has colgado tonti”. Escena 2: “Mira un fotomatón, ¿nos hacemos una fotito juntos para tenerla en la cartera?”. Escena 3: “Vamos a escribir nuestros nombres en la orilla cari”…
Tantas y tantas escenas entrañables, en definitiva, más vale que te gastes el dinero en un buen regalo porque el osito de peluche con el corazón en las manos ya no vale.
Etiquetas: El RINCÓN DEL DESESPERADO

5 comentarios:
jejeje las escenas son geniales
saludos
despe
ja,ja,ja...muy bueno. Saludos.
muy bueno jaja xD
ja,ja,ja...estupendo. Gracias por estas entradas que nos hacen reir. Saludos.
si que es verdad ja,ja,ja, alguna de esas escenas me suenan ja,ja,ja.un saludo....
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